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Robo de Identidad Fiscal

¿Sabías que el robo de identidad también puede realizarse en el ámbito fiscal? 

 

Ruiz-consultores-09 (1)L.D. María Esther Ruiz López,

Asociada Litigio Fiscal Ruiz Consultores, S.C.

esther.ruiz@ruizconsultores.com.mx

 

El robo de identidad se puede definir como la acción realizada al apropiarse de la identidad de una persona en específico, haciéndose pasar por ella, llegando a asumir su identidad ante otras personas en un lugar público o privado, en general para acceder a ciertos recursos o la obtención de créditos y otros beneficios en nombre de esa persona. Como tal, la identidad no puede ser robada sino suplantada, por lo que es correcto especificar que existe una suplantación de la identidad, que es lo que ocurre en materia fiscal.

Ahora, la suplantación de identidad puede realizarse por diversos medios, como lo son el correo electrónico y el teléfono, por medio de los cuales muchos contribuyentes son engañados para proporcionar sus datos fiscales confidenciales, como  contraseñas y Firma Electrónica Avanzada (FIEL).

Uno de los principales objetivos por los cuales se recurre a estas prácticas es para cometer fraude, ya que actualmente existen diversas maneras de ser víctimas del robo de identidad. Las que mayormente se han presentado son por medio de correos electrónicos falsos que, en muchos casos, suelen ser copias de comunicación oficial de bancos o instituciones de gobierno, que a través de artimañas logran engañar y convencer de proporcionar datos personales. En otros casos, se ha establecido que realizan llamadas telefónicas que tienen exactamente el mismo fin, obtener datos confidenciales a través del engaño y la extorsión.

El tipo más común de robo de identidad que afecta a más personas en el mundo, de acuerdo con Diana Rivas Mayett[1], está relacionado con la obtención ilegal de los datos de tarjetas de crédito, ya que con ellos se realizan transacciones bancarias que ascienden a varios miles de millones de dólares cada año en todo el mundo. Es una actividad compleja y por ende difícil de erradicar, debido principalmente a que existen grupos de individuos que constantemente idean nuevos esquemas para llevar a cabo este tipo de delitos, mismos que ponen en práctica tan pronto surge una nueva tecnología o servicio que identifican como vulnerable.

Los países con mayor índice de robo de identidad según Diana Rivas Mayett en 2015, son:

  1. Reino Unido
  2. Francia
  3. China
  4. España
  5. Alemania
  6. Italia
  7. Turquía
  8. México
  9. Singapur
  10. Malasia

 

México que ocupa el octavo lugar, presenta afectaciones anuales por fraude ascendentes a más de 3 mil MDD anuales[2], principalmente a personas físicas asalariadas, al momento de presentar o intentar presentar su declaración anual por internet, ya que hasta la fecha, las páginas oficiales pueden ser vulneradas fácilmente y revelar en dicho momento, tanto las contraseñas como la propia FIEL.

Por su parte la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, ha informado a través del Servicio de Administración Tributaria, en coordinación con la Procuraduría de la Defensa del Contribuyente, que el robo de identidad (Suplantación de Identidad) se ha convertido en una problemática que afecta a un sin número de contribuyentes, y  el objetivo fundamental es obtener dolosamente la devolución de impuestos a la que un contribuyente puede aspirar. Esto se da en un contexto en el que las autoridades fiscales han estado acelerando el tiempo de entrega de las devoluciones, que en muchos casos llega a ser de 3 a 5 días. El fraude se lleva a cabo de la siguiente manera:

  1. Quien suplantó la identidad de un contribuyente ingresa al sistema para presentar la declaración anual por internet con la contraseña del afectado.
  2. Presenta la declaración anual, reportando un saldo a favor del impuesto sobre la renta (ISR).
  3. Utiliza información ficticia para solicitar que el depósito respectivo se haga a la cuenta bancaria del defraudador.
  4. Se comente el fraude.

Otra manera como los defraudadores comenten sus fechorías es a gran escala, por ejemplo la propia Procuraduría de la Defensa del Contribuyente, denunció el caso de una persona que fue víctima de robo de identidad que derivó en un adeudo fiscal sin precedente, por un monto de mil 800 millones de pesos, iniciando todo con la falsificación de su credencial para votar. Se indicó que el documento que se utilizó contenía nombre y dirección correctos de la joven, pero la foto y firma no correspondían a la verdadera identidad.

Los defraudadores presentaron la credencial apócrifa para darla de alta ante el fisco con un domicilio falso como comerciante y posteriormente aperturaron una cuenta de cheques a su nombre en una institución bancaria mediante la cual se realizaron depósitos por cerca de 800 millones de pesos, lo que fue reportado al Servicio de Administración Tributaria.

Debido a que la joven no fue localizada por el fisco precisamente porque el domicilio que se declaró no existía, el Servicio de Administración Tributaria emitió una resolución y fijó un adeudo fiscal por más de mil 800 millones de pesos, por concepto del pago de diversos gravámenes como el Impuesto Sobre la Renta, el Impuesto al Valor Agregado y el Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios.

Por lo anterior es importante estar atentos a la información que se proporciona a terceros y verificar que cuando se ingrese a páginas como la del Servicio de Administración Tributaria, sean auténticas al igual que se realiza en postales bancarios. Es importante verificar a quien le proporcionamos nuestra información ya que podría presentarse alguna complicación en un futuro.

[1] Maestra en Derecho Penal por la Universidad de Ciencias Penales.

[2] según datos del 2013 de la firma especializada en seguridad informática Symantec